viernes, 8 de febrero de 2019

Lo cotidiano

Lo cotidiano


Lo común es un adjetivo, y se define como lo que pertenece a todas las personas, cosas de que se trata o se manifiesta en ellas como una característica relacionada. Es lo usado por varios, por una comunidad, por unos intereses.

La cotidianidad o lo cotidiano es aquello que ocurre, se hace o se repite en el tiempo con regularidad, de forma habitual o usual.

Debemos pues entender y comprender que lo social, lo compartido, lo que une a los individuos en el tiempo de forma continua, es lo común y cotidiano, la experiencia social de la comunidad, que se forma por intereses y usos generales, el barrio, los servicios, un objetivo, un destino, una labor, un trabajo o un fin.

Pagar impuestos y trabajar en la empresa con otros empleados, rastrear buscando un niño perdido, creer que se puede lograr un objetivo repartiendo los gastos de comunidad e instalar un ascensor, una escalera mecánica en un mercado, semáforos con señales auditivas, carreteras que generen electricidad, menor emisión de gases en los coches, restricción de circulación en el centro de la ciudad, bajar la deuda y subir la inversión por el futuro de los ciudadanos, tener hijos y educarlos para vivir en sociedad, ser capaz de admitir al diferente para darse cuenta de que el diferente eres tú por que no te admiten, descubrir la paz anhelada en una guerra continua, despertar del sueño de la bondad con la traición, la ingeniería social y el exterminio poblacional, egoísmo sin individualismo que busca la igualación del sueño de la felicidad. Aparcar las diferencias para sobrevivir en la solidaridad.

Sueña el pájaro cuco encontrar el amigo que le deje poner su huevo en su nido, corren las hormigas al agujero mientras el oso hormiguero quiere alimento para sus hijos. Pasan la comida de unas hormigas a otras sin saber que el Verano se transformara en Invierno, alimentan hongos con las hierbas para darles quesos a sus larvas que consumir en sus salas abovedadas y oscuras entre sus ojos apagados se reparten los restos de la pasta creada con su ciega conformidad.

Ríen los niños en el parque sin saber que juguetes son los suyos y cuales los de los demás llegando a casa de sus ajetreados padres que repasan una y otra vez las cuentas para llegar a fin de mes, reprochándoles a sus hijos haber perdido una vez más su Geyperman.

¿Dónde pusiste hijo tus juguetes?, cogió el coche de Juanito, y ya no se volvió a saber más, la peonza rodaba por la acera, desafiando la gravedad, las chapas a toda velocidad cogían la curva sin salirse del camino, y las bolas, cargadas con efecto, mientras todos miran su único mundo chocan en carambola para ir a parar al guas.

Una señora aguarda entre múltiples sillas mientras la mirada seria de la enfermera le hace el signo de callar con el dedo, ya son dos horas y si por ella fuera, se iría, pero aun le falta media hora, y necesita poner fin a su enfermedad que le arrastra por el dolor y el delirio, vivir en comunidad, para Aristóteles, solo la bestia y los dioses tienen el privilegio de la soledad.

Aristóteles: “fuera de la sociedad el hombre es una bestia o un dios”.



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